Un desastre que también hay que lamentar, pero que no sale en ningún sitio

El incendio de Notre Dame, en París, ha sido, sin duda, un terrible acontecimiento que ha removido muchas sensibilidades. Sin embargo, con pocos días de diferencia, otro desastre afectaba a cientos de personas y, si bien no ha habido que lamentar muertes, sí que ha dejado decenas de heridos, muchos de ellos graves. Se trata del incendio (algunos medios de comunicación alertan sobre la posibilidad de que haya sido intencionado) en el campamento de Smara. Llama la atención el contraste entre la ingente cantidad de información, minuto a minuto, sobre el desastre de París, en contraposición con la escasa, casi nula, información sobre el incendio en los campamentos de refugiados saharauis. El secretario general de Podemos Rivas, Andrés Sesmero, estaba en uno de los campamentos cuando se produjo el terrible incendio que ha asolado buena parte de uno de ellos. Nos ha enviado esta breve crónica de urgencia.

El pasado sábado 13 de abril, después de mucho tiempo preparándolo, inicie con mi familia un viaje en el que teníamos todas mucha ilusión: bajar a los campamentos de refugiados saharauis a visitar a nuestra familia saharaui, aquélla que en verano nos manda a sus hijos e hijas, para que la causa saharaui no se quede en el olvido- Yo personalmente bajo más de una vez al año, por lo que a mí no me iba a sorprender nada, pero sí esperaba ver la reacción de mi familia, que era la primera vez que bajaba. Y lejos de reacciones más propias de aquellos que solo ven por los ojos, me quedo con la reacción de todas y cada una de los míos, mi mujer, mis hijas y mis amigos, que han sabido ver con el corazón, empatizar con nuestra familia saharaui y ver de la falta de recursos, una virtud, de familiaridad, amor y respeto, dónde las reuniones familiares se alargan durante toda la noche, hasta alta entrada la madrugada. Una experiencia, a la que invito a todo el mundo a poderlo realizar al menos una vez en la vida, con las hijas menores de edad, para que perciban sensaciones y sentimientos ya desaparecidos en nuestra sociedad de consumo y de que tanto tienes tanto vales. No hace falta tener nada más que ganas de vivir y un objetivo claro, como el de la autodeterminación del pueblo saharaui y recuperar la tierra robada por el dictador rey de Marruecos, quien les roba a diario sus recursos como el fosfato y la pesca.

Cuando llegamos, a poco más de quinientos metros de nuestra haima, se quemaron los hogares y las pertenencias de cientos de saharauis, a la par que se quemaba Notre Dame. Horas de tiempo en televisión sobre un tema y silencio absoluto sobre el otro. En fin, probablemente rehabilitarán Notre Dame antes de que se solucione la problemática saharaui. Y depende de los mismos, del gobierno francés, que debe dejar de vetar las resoluciones de la ONU respecto al Sáhara.